- Tomás Terán Nougués

Pese a no haber conocido personalmente al joven Tomás Terán Nougués, ni a nadie de su familia, no puedo ocultar que se derraman unas lágrimas por mi rostro al escribir estas líneas. Porque a ese querer y no poder, a ese amar y no corresponder, que él sentía respecto al progreso en la zona de los valles, sí lo conozco bien. Al igual que a esa inquietud que de pronto se prende en el corazón de uno, por querer mejorar o perfeccionar una realidad por amor a la misma, ya se trate de una persona, de una comunidad o, como en su caso, de un lugar, y no contar con el apoyo moral y económico de unos cuantos siquiera que compartan dicha inquietud, también la llevo bien adentro de mi corazón. Y me identifico totalmente con ella. Mirando en LA GACETA el video en el cual el joven expresa su más profundo deseo, hasta el punto de quedarse sin palabras para no quebrarse, me estremecí. Y me fui en el tiempo, al encuentro bienintencionado del español con el indio, queriendo abrir senderos de amistad, confraternidad y progreso en este mundo tan ignorante y mezquino. Tomás entregó su vida por lo que amaba, pero nos dejó un mensaje. No responsabilizó al gobierno por la inacción en la unión de la ruta. Tampoco culpó a la pandemia. No le tiró porquería a nadie por su impotencia, por su deseo inaccesible. Simplemente nos dijo: “miren, el mundo no termina donde se acaba su mirada. Vayan más allá, que el mandato divino es poblar totalmente la tierra”. Y, para eso, se requiere abrir caminos. Caminos de amistad, principalmente, de corazones que se abran para compartir emprendimientos sanos y buenos, y caminos de tierra. Descansa en paz, amigo.

Daniel E. Chavez


Pasaje Benjamín Paz 308
 - San Miguel de Tucumán



- Nepotismo

Me extraña sobremanera que los defensores del peronismo y del kirchnerismo no hayan emitido opinión sobre la Justicia tucumana en lo que hace a su obrar con respecto al nepotismo imperante y que a diario da cuenta LA GACETA. ¿No les parece que se debería también escribir sobre este tema tan candente?

Juana M. Farías


fariasjuana044@gmail.com



- Visitante inesperado

En una de sus numerosas ciudades de un lejano y extenso país y demográficamente gigantesco, una amenaza viral encendía una alarma epidemiológica que se extendía velozmente a este orbe convulso y turbulento con ciertos gobernantes díscolos y versátiles, cuyo comportamiento dista de sensatez y equilibrio, y proclives a varias secciones terapéuticas de diván. A esto se suma la celeridad de contagio, y su consecuente letalidad, de un virus planetario que arrasa con su capacidad de circulación, diseminando sobre la humanidad su siniestro e invisible poder que diezma miles de vidas e irrumpiendo devastadoramente sobre la economía global y la salud mental y física de sus habitantes agobiados, exhaustos y reacios a un nuevo y prolongado confinamiento forzoso. Acortando los siglos de distancia transcurridos, en la pandemia de la peste bubónica que asoló gran parte de Europa, el físico y matemático inglés Isaac Newton consideraba que el aislamiento ayudaba a gobernar la mente. No obstante, las diversas opiniones y consejos de las distintas autoridades políticas, y fundamentalmente de los epidemiólogos, virólogos y expertos en medicina sanitaria, los desacuerdos y diferencias subsisten y se profundizan en la disputa a nivel nacional entre capital y provincia por obtener una mayor imagen y un exitoso censo. La propensión a alcanzar guarismos favorables en estos momentos críticos de incertidumbre y ansiedad, y abrumados y apabullados por la multiplicidad de conceptos dispares sobre el comportamiento de la epidemia viral, y los supuestos ocultamientos de datos fehacientes, nos remite y nos trae a colación una frase del escritor estadounidense Mark Twain (1835-1910): “Hay tres clases de mentiras: la mentira, la maldita mentira y las estadísticas”. El desconfinamiento de la humanidad llegará con el confinamiento y reclusión del virus, aletargado y adormecido en el tiempo, para despertar mutante con una nueva pandemia un día imprevisible.

Alfonso Giacobbe


24 de Septiembre 290
 - San Miguel de Tucumán



- Atención bancaria

Mi queja es sobre el Banco Nación Argentina sucursal Aguilares. A mí me pusieron dos veces en mi cuenta de caja de ahorro 5.000 pesos; después dijeron que era un error de la Anses y como yo no pertenezco a Anses ni como jubilado ni como aportante, me lo descontaron con interés, siendo que me dijeron que me lo iban a descontar sin descuento. Ahora yo tengo un plazo fijo que se venció el 28 de julio y estoy tres o cuatro veces por día intentando sacar turno por WhatsApp y me sale que hasta el mes de enero de 2021 no hay. En las otras sucursales hay; quise hablar con el gerente y no me permitió; pedí el libro de quejas y me lo negaron. En los últimos días me están pidiendo turnos dos sobrinos, un amigo de mi hijo, mi hijo y un cuñado y les sale lo mismo. Hacen lo que quieren.

Carlos Alberto Flores


La Madrid 1.507
 - Aguilares



- El adiós a José Naranjo

Eran las 23.35 del 7 de agosto, cuando, en la ciudad de La Plata (Buenos Aires), partió al cielo de los poetas el querido coterráneo y gran poeta José Naranjo. Conocido como el “poeta del amor”, José Naranjo nació el 16 de agosto (día de San Roque) de 1923 en La Rinconada, Simoca, entonces departamento de Monteros. Con apenas 20 años, en 1943, se fue a la Capital Federal y posteriormente se radicó en la ciudad de las diagonales. Desde allí recorrió el país con las alas mensajeras de su poesía. Transitaba con sus palabras en una “casa rodante”, siempre con las alforjas cargadas de nuestro Simoca natal. De niño fue “gacetero” (canillita) y lustrador de zapatos. Fue amigo en su infancia del sacerdote José Paz, uno de los curas mayores de la iglesia San Francisco, en San Miguel de Tucumán. Fue declarado “ciudadano ilustre” de La Plata, donde, a esta hora, se lo recuerda. Fue un hombre de nuestra campaña, conocedor del surco cañero, apreciado y respetado como poeta y como hombre de bien. En una ocasión en un encuentro sociocultural, en La Plata, una joven señora pidió la palabra y dijo: “maestro , qué suerte conocerlo. Yo me enamoré en el colegio con sus poesías siendo adolescente; y enamorada me casé después con quien me acompaña hoy y es mi esposo”. Alguna vez, lleno de nostalgia, dijo y escribió: “El Rosedal (Museo de Simoca) guarda la historia de mi pueblo”. Quedó viudo, aún siendo joven. Lo acompañaron su única hija Gabriela y su nieto, y muchos amigos y vecinos de pago simoqueño allí radicados, como las familias Naranjo, Jiménez, Juárez, entre otras. Con casi 97 años, José Naranjo dejó un gran legado de amor por la poesía. Muchos de sus temas alcanzaron trayectoria internacional musicalmente. Pueden citarse : “No matarás”, “Buscando un amigo”, “Zamba de mis manos” y “Quiero ser yo el que te ame”, un éxito en las voces de “Los del Suquía”. Su infancia quedó grabada en el vals “El niño de la vereda” (interpretado por Marcelo Correa). Sus poesías y sus canciones fueron difundidas en los programas de radio “Corazón de Simoca” y “Corazón tucumano” (Radio Prensa de Tucumán). El corazón de Simoca, que es un corazón tucumano de pura cepa, lo despide a esta hora en que el reloj se detiene y la campana anuncia su partida. Con la misma fe en Dios y la Virgen, que lo acompañaron, decimos adiós, querido amigo, poeta de los versos del amor, compañero de la luna y del sol...

Lito Ledesma Fiad


litoledesmafiad@gmail.com.ar



- Sarmiento, por Alberdi

A propósito de la célebre frase “Las ideas no se matan” (escrita, en realidad, en francés: “On ne tue point les idées”) y de Sarmiento, su creador, dice: “Detesta la sangre cuando no es él quien la derrama; aborrece los golpes de Estado cuando no los da él mismo. No se mata las ideas, dice él, cuando son las suyas, pero es un asesino serial para las ideas de los otros. La libertad de prensa es su ídolo, a condición de que no se use en criticar sus libros, porque, entonces, degenera en crimen de lesa patria. Su liberalismo habría atado una cadena al pie del que escribe estas líneas, por el crimen de haber criticado sus libros. Él quiere la instrucción del pueblo, a condición de que se instruya en sus libros y lo admire”. En otro texto, el mismo autor dice: “Con todos los recursos del gobierno de San Juan y del gobierno nacional, Sarmiento no pudo vencer al héroe popular de La Rioja, cuyo poder consistía únicamente en la adhesión libre y absoluta de su pueblo; y, de temor, Sarmiento lo hizo asesinar… Sarmiento se ha jactado de esa hazaña y ha hecho ascender de su grado militar a su asesino. Para justificar su crimen, Sarmiento ha calumniado al Chacho Peñaloza, hasta presentarlo como un simple bandido calamitoso”. El autor de éstos y otros muchos escritos de una profundidad asombrosa de la cuestión nacional argentina, curiosamente ocultos al conocimiento popular (y, por supuesto, excluidos de la educación oficial), no es otro que nuestro, efectivamente insigne patriota y, por lo mismo, oscurecido, coterráneo, Juan Bautista Alberdi, cuyos Escritos Póstumos, en especial, deberían ser leídos por todo argentino de bien para entender nuestra tan compleja como contradictoria realidad, y la inamovible fidelidad del tucumano a nuestras raíces criollas. Tan oscurecidas éstas, como iluminados los que han contribuido a denigrar nuestra Patria, a nuestra cultura nacional y a los caudillos que su pueblo ha sabido generar, seguir y recordar, como herencia estereotípica del Cid Campeador.

Arturo Arroyo

Las Heras 673


amarroyo@hotmail.com.ar



- San Cayetano

Quedate en casa, nos dicen de todo lugar y es lo que hicimos este 7 de agosto, día de San Cayetano, patrono del pan, paz y trabajo. Este año le suplicamos por la salud, pero lamentablemente suspendieron la procesión con su imagen; o, mejor dicho, la realizaron por distintos puntos de la provincia sobre un vehículo, sin el seguimiento de los promesantes. Yo no falto desde mi niñez a la procesión, así que armamos un pequeño altar, pusimos agua, pan, remedios y una imagen de San Cayetano; participamos de la santa misa, recibiendo la correspondiente bendición, y luego salimos a ver su paso. ¡Oh Sorpresa! Todos los vecinos estaban afuera, con sus casas adornadas, con banderas argentina y papal; era tanta la emoción y devoción que las lágrimas nos brotaban de ver familias enteras, especialmente ancianos, niños y discapacitados, saludando y peticionado. Realmente fue una fiesta popular impensada, y como lo bueno se debe repetir, les propongo a los “curitas azules” que el próximo año se haga una gran caravana por la mañana con la imagen de San Cayetano y por la tarde toda la ceremonia habitual; y de paso pueden imitarlos de la parroquia de San Roque, ya que este año, cero de quermeses, y por qué no, los católicos hacemos nuestro propio banderazo y le pedimos a Dios que nos quite este maldito virus y haga el milagro de que los argentinos comprendamos de una vez y para siempre que el otro es nuestro hermano, tenga o no tenga plata, y que cuando nos morimos no llevamos nada; no sirve pelearse, de lo contrario seguirán devorándonos los de afuera.

Francisco Amable Díaz


Pedro G. Sal 1.180 

Barrio 20 de Junio
 - San Miguel de Tucumán